Los brasseries y cafés parisinos seguían llenos de gente, incluyendo oficiales alemanes uniformados.
Muchos de ellos frecuentaban lugares como la Brasserie Lipp o Le Select en Montparnasse.
👉 Se podía beber un café, pero con miedo a hablar demasiado fuerte, o con la duda de quién estaba escuchando.
La escasez marcaba el día a día:
Todo estaba racionado: pan, carne, leche, incluso jabón o carbón.
Se usaban cartillas de racionamiento para controlar lo que se podía comprar.
En los mercados negros, todo era carísimo.
👉 Mucha gente pasaba hambre, sobre todo en los inviernos.
El cine francés vivió un pequeño auge durante la ocupación: