Francia había sido el campo de batalla principal de la Primera Guerra Mundial. Millones de muertos, generaciones marcadas, ciudades arrasadas…
👉 El país quedó física y emocionalmente devastado.
En los años 30, la sociedad francesa estaba cansada de la guerra. Lo último que querían era volver a vivir algo parecido.
Este trauma generó una mentalidad colectiva de pacifismo extremo.
Los gobiernos preferían evitar el conflicto a toda costa.
Mientras Hitler rearmaba Alemania, Francia firmaba pactos, negociaba… y miraba hacia otro lado.
Francia construyó una gigantesca línea de defensa en la frontera con Alemania: la famosa Línea Maginot.
Un sistema de búnkeres y fortificaciones impresionante…
👉 Pero inútil cuando los alemanes simplemente la rodearon pasando por Bélgica.
Hitler no repitió la estrategia de 1914.
Usó una táctica nueva, rápida y brutal: la Blitzkrieg, o guerra relámpago.
Tanques, aviones y divisiones motorizadas arrasaron el norte de Francia con una velocidad que los generales franceses no supieron anticipar.
A medida que los alemanes avanzaban, se generó un éxodo masivo de civiles hacia el sur.
Las comunicaciones militares fallaban, la moral del ejército se desplomaba, y el gobierno entró en pánico.
👉 Muchos franceses sintieron que su país los había abandonado: no hubo tiempo de resistir, ni de organizarse, ni de defender París.